Sin duda una de las caras más amables por no decir deliciosas de Bronx, sobre todo en primavera, la representa su Jardín Botánico. Uno de los más importantes del mundo y en el que perderse resulta un placentero devenir del tiempo rodeados de pura belleza. Para muestra 'varios botones' en forma de imágenes. El olor y el canto de los pájaros no pueden reproducirse en este post pero perderse un día por sus senderos, visitar su invernadero o las salas de exposiciones temporales hacen que cuando vuelves a casa, tengas la sensación de haber desconectado por un tiempo que no tiene nada que ver con el del que marca el reloj. Parajes de ensueño todavía existen en esta ciudad donde el asfalto y los taxis amarillos imponen su ley. He aquí la prueba visual de tan rotunda afirmación.








